Un día más, un día menos. Todos los días son iguales;
tienen las mismas horas, los mismos minutos, los mismos segundos, pero no todos
son iguales. El tiempo es relativo, como la vida misma. Pero eso lo sabemos todos, no hace falta ser
un genio, un Albert. Podemos mirar el pasado y sentirlo como si aún viviésemos en
él, podemos ‘volver’ a sentir de la misma intensidad. Podemos mirar al futuro y
sentir que ya ha llegado. Podemos sentirlo tanto que incluso actuemos de forma
distinta, pensando que ya lo hemos conseguido. Pero siempre nos olvidamos del
presente.
No, no soy de esas personas que tienen como hobby proclamar
a los cuatro vientos la filosofía de ‘¡vive el presente, tío!’ y menos aún
de los que lo difunden de palabras y de actos están contando los días para que
llegue el verano. No. Siempre es bueno tener un margen de Pasado (para no
olvidar de donde venimos) y de Futuro (pasa saber a dónde poner el siguiente pie).
Y tú te estarás preguntando, ¿qué cojones estás diciendo? ¿Por
qué a estas horas te pones a decir gilipolleces banales?
Pero la pregunta que yo me hago es: ¿Por qué me llaman
Charly?
Primero teneis que escuchar una palabra: Boadicea
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