miércoles, 22 de mayo de 2013

Sueños


Dicen que los sueños son reales mientras duran. ¿Pasará lo mismo con la vida? Muchos exploramos la relación entre el cuerpo y la mente. Nos llaman psiconautas. Somos los exploradores del mundo de los sueños. Se trata de los dos estados opuestos de la conciencia que en realidad no se oponen.

Al estar despiertos el sistema neurológico evita que los recuerdos sean vividos. Esto tiene sentido. ¿Qué pasaría si confundiéramos la imagen perceptual de un depredador con el recuerdo de uno o si el recuerdo de un depredador creara una imagen perceptual? Correríamos cada vez que tuviéramos un pensamiento aterrador.

Ahora, existen neuronas que inhiben las alucinaciones. Y a su vez, se inhiben cuando soñamos. Esto permite que el sueño parezca real y evita que se den otros procesos perceptuales. Por eso los sueños se confunden con la realidad.

Para el sistema de actividad neural que crea nuestro mundo, no hay diferencia entre soñar una percepción y una acción, y la percepción y acción de la vida misma.

La noción de que la vida está envuelta en un sueño ha sido un tema dominante entre filósofos y poetas. ¿No debería tener sentido que también la muerte lo esté? ¿Que después de la muerte, la vida consciente continuase en lo que llamaríamos un 'cuerpo ilusorio'? Sería el mismo 'cuerpo ilusorio' de tu vida ilusoria excepto que en el estado posmortal, jamás podrías despertar. Jamás podrías regresar a tu cuerpo.

martes, 21 de mayo de 2013

Encuentros


Una taza de café. Una tostada rebosante de mantequilla. El aire fresco veraniego acariciando mis mejillas. Leer un libro, noticias y opinión. Sonreír. Ser sonreído. Cruce de miradas. ¿Me mira a mí? No creo que se haya fijado en un chico como yo.. ¡Pero me ha mirado! ¡He sentido sus ojos! Ha sonreído conmigo. ¿Seguro que se ha fijado en mí, no? Volveré a mirar. Me siento feliz. Curioso, por saber qué estará pensado. Por saber algo más sobre ella. Lo que pretendía con esa sonrisa, esa mirada. Se levanta. Coge sus cosas y se marcha. ¡Se marcha! ¡Sin darme una explicación de qué quería! ¡Me deja aquí sentado con mis dudas! ¿Acaso no ha sentido lo mismo que yo? ¿Acaso no ha sentido el cruce de miradas, las sonrisas que nos hemos devuelto? Me quedo con la duda, corroyendo mi cabeza como ácido.

La brisa es  demasiado fría. La mantequilla se derritió hace ya tiempo. La tostada está incomible. El café helado. Tendría que haberme levantado y haberla perseguido. Tendría que haberle hablado, saludado, preguntado. Me río de mí y conmigo. Ahora florecen muchos “tendría” y “ado”.. no me gustan. Pido la cuenta. Me levanto y me alejo de la cafetería en la otra dirección. No paro de pensar en ella. Siento que si recuerdo con fuerza su rostro, su pelo, su olor, podré volver a verla. Pobre de mí. Pero eso sólo lo sabe el camarero quien ha podido contemplar desde la barra lo ocurrido. Solo él sabe si volverán a sonreirse de nuevo, a cruzar miradas. Sólo él sabe si incluso volverán a cruzarse hoy mismo otra vez, o será dentro de un largo tiempo. Pero él solo es un camarero. ¿Qué sabrá él de todo esto? Solo sirve café y tostadas.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cita


“Lo que quiero decir es que me he ido de un montón de colegios y de sitios sin darme cuenta siquiera de que me marchaba. Y eso me revienta. No importa que la sensación sea triste o hasta desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta darme cuenta de que me marcho. Si no luego da más pena todavía

(The Catcher in the Rye) [El guardián entre el centeno]